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Viernes, 10 Septiembre 2010
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Hoy toca/ Denisse Dresser

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 Denise Dresser/ Hoy toca.

Hoy toca, como diría Germán Dehesa, restaurar nuestra esperanza. Durante los últimos años a los mexicanos nos ha ido francamente mal. Crisis, epidemias, matanzas y catástrofes. Penurias económicas y angustias morales. Un presente hostil, un pasado en fuga y un futuro por demás incierto. Nuestra gran reserva moral, la alegría y el entusiasmo, parecen a punto de agotarse. La Patria camina triste, desencantada, en concentrada rabia, “como con aire de esposa que descubre que su marido ideal tiene otras ocho familias, es pederasta y se excita torturando borregos”. Pero es en este mínimo jardín donde hay que dar la batalla para que México renazca y se sacuda, como perro recién bañado, de tanto parásito que le ha quitado su sustancia, su ánima y su estilo. Es tiempo de cultivar nuestro jardín.
Hoy toca, como diría Germán Dehesa, pedir la paz. No cualquiera. No queremos la paz de los sepulcros. No queremos la paz octaviana. No queremos la paz de los que se someten ante las amenazas o la abierta violencia. Tampoco queremos la perversa paz de antes, nutrida en la ignorancia, la colusión, la postración y la connivencia con las abusivas autoridades y los no menos horrendos dinosaurios priístas. Queremos una paz nuevecita, lustrosa, respetuosa, que se funde en los derechos y en la palabra, y que con ellas inaugure un horizonte, aunque sea lejano, pero asequible, de equidad y justicia para todos. “Y tu helado de limón, ¿no quieres?”, preguntará el sardónico lector. Bueno, pues si no es mucha molestia, tráiganme mi helado, pero de guanábana, por favor…”.
Hoy toca, como diría Germán Dehesa, ofrecer el patriotismo. No del gritón, no del bravero; hablo del otro, del que nace de reconocer que se pertenece a un lugar y a una historia que desde el pasado proyectan una luz que edifica un futuro. Si alguien carece de ese patriotismo y piensa que la violencia del país no le incumbe, o que es una coyuntura propicia para sus muy personales designios, o proyectos, o berrinches, o aspiraciones presidenciales, pobre México que ha naturalizado seres así. Con o sin estos seres saldremos adelante. Agradecimientos hay muchos: la luz en el Zócalo al amanecer, los volcanes festonados de neblina, tanta buena voluntad y buena inteligencia, tantos seres tan nítidos, tan trabajadores, tan comprometidos. Con seres así, podremos equilibrar presencias tan equívocas como las de “La Barbie” y “El Azul” y “El Chapo” y el “Gel Boy” y “La Maestra” y la incertidumbre y la flojera y el miedo y la resignación.
Hoy toca, como diría Germán Dehesa, decir “México” y que estallen mil imágenes recolectando entidades perfectamente definibles, sensoriales, limitadas, emocionantes. La voz de Eugenia León cuando entona “Yo vengo a ofrecer mi corazón”. El canto de Lucha Reyes, Pedro Infante, Jorge Negrete. Un parque verdecido de infancia y un grupo de amigas que juega “avión”. Decimos “México” y se aparecen rincones en Guanajuato, nubes de buganbilias, algún atardecer en Querétaro; la tía gorda de Germán llenando macetas de carcajadas y alcatraces; una tabla pletórica de alegrías y pepitorias como diademas de color; la honda noche de Palenque; un trompo que Germán compró en el Estado de México y que nunca logró bailar, pero que sí lo ayudó a romper el cristal de la doméstica vitrina; el Malecón de Veracruz, que es un lento caminar de mujeres sonrientes.
Hoy toca, como diría Germán Dehesa, creer que México puede ser distinto. Hemos perdido la costumbre de imaginarlo, hemos perdido las ganas de concebirlo. Nos han dicho que lo nuestro es callar, obedecer, agacharnos, aceptar sumisamente el martirio y el cáliz. Adquirimos el horrendo vicio del sufrimiento y el despojo permanentes. Aprendimos la docilidad y la sumisión de un país que mansamente carga –como Sísifo– esa piedra que pesa cada vez más. Pero con fecha de hoy, México puede ser diferente. La tarea es enorme y nos incluye a todos: hoy México puede ser visible y acariciable si tú, ciudadano en ciernes, contribuyes a que sea así. Yo estoy dispuesta a trabajar con más ánimo que nunca en el único lugar que conozco: frente a las palabras y afiliada al único partido que conozco: nosotros.
Hoy toca, como diría Germán Dehesa, anunciar que la dulce Patria, tan sabia y dulcemente cortejada por López Velarde, es hoy para mí el rostro de mis hijos, la nostalgia de mis muertos y una creciente urgencia de justicia y dignidad para todos. Es un modo de hablar cantadito, ceremonioso, y diminutivo. La selva chiapaneca, el río en Tlacotalpan, la música de Horacio Franco, el desierto norteño, el santo olor de la panadería, el riesgo de quedarnos sin patria y la oportunidad de restaurarla y lograr entre todos lo que quería Rosario Castellanos, “que la justicia se sienta entre nosotros”. Es muy emocionante ser mexicano en este septiembre del Bicentenario. Yo agradezco esa dádiva. No creo que seamos mejores que nadie. No acepto que nos consideremos inferiores a ninguno. Somos de aquí. Venturosamente somos de México. Venturosamente nos dio a Germán Dehesa. Y por cierto: Arturo Montiel, ¿qué tal durmió?

 

Por una mejor distribución del ingreso

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 Agosto 2010: Colaboración en El Universal
El mejoramiento de la distribución del ingreso en México daría lugar a una reducción acelerada de la pobreza y elevaría el crecimiento económico. Esta tesis parece tener el consenso de los expertos, y ayuda a situar en el centro de la discusión nacional, el problema ancestral de la desigualdad social, y definir el qué hacer para que las políticas públicas en materia social y económica sean un instrumento eficaz que beneficie la equidad y el crecimiento.

La desigualdad social ha cobrado mayor actualidad a raíz de informes recientes que, por un lado, muestran la ineficacia de las políticas públicas para reducirla (PNUD, 2010), mientras que, por otro lado, con mayor detalle, se documenta una disminución sostenida de la desigualdad en México y otros países de América Latina hasta antes de la recesión económica (2000-2007). Esta reducción está relacionada, entre otros factores, con la ampliación de la cobertura en educación básica, las transferencias monetarias a través de los programas de combate a la pobreza, y con el fortalecimiento de la democracia (N. Lustig et. al., 2010).

Estos resultados han generado un cauto optimismo, porque faltaría estimar el efecto social de la crisis económica y porque, al decir de los expertos, el esquema de transferencias directas es insuficiente y su impacto parece haber alcanzado un límite. En forma similar, advierten sobre las carencias de cobertura y calidad en la educación media, así como la necesidad de mejorar la representación política y desterrar prácticas clientelares que atoran el monitoreo del gasto público.

Lo anterior afirma la relevancia de debatir e implementar las reformas necesarias para encaminarnos hacia una mayor equidad. Partimos de la premisa de que la desigualdad en el ingreso no es inherente al crecimiento y al desarrollo económico y, por el contrario, tiene una función determinante en los niveles de crecimiento. En otras palabras, la desigualdad social y la pobreza, son una de las causas del estancamiento económico que arrastramos desde hace décadas, pues generan la subutilización del capital humano y de su potencial productivo y de consumo.

Así, el reto de disminuir la desigualdad, no sólo tiene un amplio sentido social y político, sino que es un elemento crucial para recuperar la senda del crecimiento. Más aún, debemos tener presente que la violencia y la inseguridad tienen un campo de cultivo en las regiones con mayor desigualdad social, como muestran las experiencias de América Latina y África.

A partir de esto, adquiere pleno sentido deliberar y legislar sobre el contenido de una reforma fiscal progresiva y equitativa que —entre otros elementos— eleve la tasa de recaudación, elimine los regímenes de excepción e incentive una mayor cobertura del impuesto predial. No se trata de elevar los impuestos, inadmisible en la presente coyuntura económica y social, sino de reconfigurar el sistema fiscal para que todos paguemos y sepamos en qué se gasta.

El gasto público debe ser afianzado como un instrumento de redistribución del ingreso y de fomento al crecimiento. Y para ello resulta determinante fortalecer los mecanismos de monitoreo y evaluación de la inversión en infraestructura, así como del gasto social destinado a mejorar los servicios públicos.

En política social, el reto es complementar los programas de transferencias monetarias para sectores vulnerables, con programas productivos y de formación de capacidades. Esta parece una ruta indispensable para romper la reproducción de la pobreza entre generaciones, generar empleo y mejorar la distribución del ingreso.

Las reformas a discusión en materia política, en particular las relativas a la democracia directa, también habrían de ser determinantes para incrementar la participación ciudadana, institucionalizar la transparencia en el gasto social, y que se rindan cuentas y sancione el ejercicio indebido de las responsabilidades públicas.

Este conjunto de reformas habrán de encaminarnos a reducir progresivamente la desigualdad social y la pobreza, a fomentar la cohesión social, consolidar la democracia y promover el crecimiento y el empleo de calidad.

Desde antes del testimonio del barón Humboldt, hace dos siglos, la desigualdad social ha sido el trauma de México. Por ello, urge superar esta brecha que nos divide, con un crecimiento con justicia.

Sen.Manlio Fabio Beltrones

Coordinador parlamentario del PRI en el Senado

 

Plegaria de los huerfanos:Fernando del Paso

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Entre toda la polémica causada por la SCJN al aprobar la adopción de niños por parte de homosexuales, el Cardenal Juan Sandoval Iñiguez y Marcelo Ebrard, brillan las palabras del escritor Fernando del Paso que gusta de endulzarnos este momento histórico en nuestro país, con una plegaria, la “Plegaria de los huérfanos”.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación falló a favor de permitir la adopción de niños a parejas homosexuales. El Arzobispo de Guadalajara, el Cardenal Juan Sandoval Iñiguez ha criticado fuertemente ésta decisión de la corte, al grado de meterse en problemas con el jefe capitalino Marcelo Ebrard y con los 11 ministros que conforman al máximo órgano de justicia de la nación. Entre toda esta polémica -y dedicada a ella-, brillan las palabras del escritor Fernando del Paso que gusta de endulzarnos este momento histórico para todos en nuestro país, con una plegaria, la “Plegaria de los huérfanos”

-que fuera publicada el día de hoy en el periódico La Jornada-.

Nosotros, Señor, los niños huérfanos y las niñas huérfanas de México te rogamos:

Déjanos gozar la plenitud de nuestra orfandad.

Nuestros padres murieron porque fue tu Voluntad. Nuestros padres nos abandonaron porque fue tu Voluntad. Porque Tú así lo quisiste, nuestras madres fueron violadas por desconocidos a los que nunca volvieron a ver, y ellas nos arrojaron a un basurero o nos dejaron a las puertas de un Templo.

Déjanos, Señor, honrar tu Divina Voluntad.

Es nuestro privilegio.

No nos entregues a la adopción de parejas del mismo sexo. Por mucho amor que piensen darnos.

Por mucho amor que, de verdad, nos den.

Preferimos el desamor del abandono.

Preferimos el desamor de la indiferencia.

Es nuestro privilegio.

Preferimos, a tener dos padres amorosos o dos madres amorosas, vivir como vinimos a este mundo: sin un solo padre, sin una sola madre. Preferimos, a tener el amor toda la vida de dos hombres o dos mujeres de buenas intenciones y buena alma, no tener el amor de nadie desde siempre y para siempre.

Preferimos el desamor de la orfandad.

Déjanos, Señor, la libertad de vivir como huérfanos en un orfanatorio. De vestir como huérfanos, el uniforme del orfanatorio. De comer, como huérfanos, la miserable comida del orfanatorio. De dormir, como huérfanos, en los multitudinarios dormitorios de los orfanatorios. Déjanos, Señor, que cuando lleguemos a los albores de nuestra adolescencia nos echen a la calle, como a todos los huérfanos, del orfanatorio.

Es nuestro privilegio.

Así honramos tu Divina Voluntad.

Déjanos, Señor, quedarnos sin estudios, crecer sin moral y sin religión, sin nadie a quien aprendamos a amar, sin nadie que nos enseñe a amarte.

Déjanos ser niños de la calle, hombres de la calle, mujeres de la calle.

Déjanos disfrazarnos de payasos y malabaristas para malganarnos la vida en las esquinas.

Déjanos ser franeleros toda la vida. Déjanos ser mendigos.

Es nuestro privilegio.

Déjanos dedicarnos a limpiar los parabrisas de los automóviles.

Déjanos ser presa fácil del crimen y de la droga, del alcohol.

Déjanos ser criminales. Déjanos ser ladrones y narcos.

Déjanos caer muertos a los veinte años de una sobredosis.

Déjanos morir de hambre en un callejón, déjanos ser asesinados en la flor de nuestra juventud.

Déjanos vivir parte de nuestra orfandad en las cárceles.

Es nuestro privilegio.

Danos la oportunidad, como se la diste a nuestros padres biológicos, de fundar hogares que podamos destruir para poder tener hijos que, con su orfandad, sean el espejo de la orfandad de sus padres y de sus madres, de su crueldad, de su irresponsabilidad, de su desapego.

Déjanos, Señor, prostituirnos a los doce, a los trece, a los catorce años.

Déjanos, Señor, ser las putitas y los putitos de los proxenetas.

Déjanos, Señor, ser pasto de los pederastas en las escuelas, en tus templos.

Pero no nos des por guía a dos mujeres, o a dos hombres, aunque todos sean, como nosotros, tus hijos, y todos, como nosotros, seres humanos. Por mucho amor que nos prometan. Por mucho amor que nos tengan. Y así nos colmen con alegrías y comprensión. Así nos dignifiquen como pobres criaturas de Dios y por mucho amor que tengan a ti mismo. No merecen nuestro amor recíproco porque no merecen, siquiera, el tuyo.

Preferimos el desamor de la ausencia. Preferimos el desamor del olvido.

Pero si es tu Divina Voluntad, Señor, darnos un hogar y arrancarnos así el privilegio de no haberlo tenido, Señor, haz que las buenas familias cristianas de México que ya tienen hijos, nos adopten; haz que todas las parejas sin hijos de México, nos adopten. A todos, Señor. Cualquiera sea el color de nuestra piel. Así seamos blancos o indios, negros. Así estemos ciegos, o cojos, o mudos. Tú, si te lo propones, Señor, puedes hacerlo.

Diles a esas buenas familias cristianas que así aliviarán sus conciencias: evitándonos ser adoptados por parejas del mismo sexo.

No nos des dos padres o dos madres, Señor. Tú nos diste el frío de la ciudad y el silencio de la noche: los preferimos al calor de sus hogares y a la dulzura de sus palabras.

Y si nada de esto puedes hacer porque no lo quieres hacer, porque tu Divina y misteriosa e inescrutable Divina Voluntad se impone a tu Divina Omnipotencia, Señor, déjanos tranquilos.

Déjanos, así como nacimos parias, ser parias toda la vida para salvaguardar tu Voluntad. Déjanos crecer desprotegidos en el desamor de la intemperie, en la periferia de la sociedad, en el vacío del rechazo y el desdén.

Déjanos Tú, tú, el Señor sin cuya voluntad no se mueve la hoja de un árbol, déjanos, Señor, que como hojas nos arrastre el viento de la soledad y la derelicción.

Es nuestro privilegio: somos los privilegiados de la Tierra porque sabemos que, gracias a tu infinita Misericordia, le has prometido, a aquellos que en esta vida habitan un infierno, que en la otra vida serán ciudadanos del Reino de los Cielos.

Gracias, Señor.

Fernando del Paso

 

||| Retratos del Poder || Sonora, los delirios vaqueros o el desplome de Bours

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Luego de la anunciada derrota del PRI de Bours, los priistas, entre desconcertados, desolados o hasta huérfa n os, e mprendieron una intensa campaña para desacreditar el proceso del que salió electo el futuro gobernador Guillermo Padrés Elías. El discurso de los derrotados, de los perdedores es definitivamente cínico pues tanto el derrotado aspirante Alfonso Elías Serrano como el del propio Eduardo Bours Castelo señalan un gigantesco fraude del PAN para arrebatarle el triunfo al tricolor, parece olvidárseles que fueron ellos, Bours y su gobierno los que tuvieron el control del proceso de principio a fin. El candidato perdedor alega que en el proceso hubo inequidad y es cierto pues, al Vaquero se le olvida TELEMAX o el noticiero ENTRE TODOS de la empresa MEGACABLE y todas y cada una de las estaciones de radio que sin condiciones se pintaron de rojo; la inequidad si se dio aunque en sentido contrario,  los reclamos esgrimidos por los perdedores,  pues como en pocas entidades del país en Sonora, el gobierno estatal  ejerce un férreo control de los medios masivos de comunicación, control que  hoy, luego de los comicios se utiliza para desacreditar una victoria que fue contundente. No se trata de decir que el triunfo de Padrés es la solución para todos los males simplemente, se trata de apuntar que el poder de Bours se acabó, le falló la estrategia, se equivocó de candidato, lo cegó la soberbia. Hoy cuando el proceso electoral llega a su fin, las huestes de Bours se lanzan de lleno para tratar de desacreditar el proceso utilizando como fundamento la inequidad sin embargo,  a pesar de las trabas impuestas por el Consejo Estatal Electoral, hasta el lunes 13, Padrés mantenía una ventaja de 10 mil votos luego de recontarse 4 distritos electorales. Después de los comicios, todo cambió para Bours, políticamente está muerto y deja tras de sí una de las tragedias más terribles del país: la muerte de 48 niños.  Soberbio, altivo y arrogante, el jefe del clan Bours tenía en realidad pocas probabilidades de alcanzar la victoria con un candidato sin carisma, sin talento político y sin capacidad para convertirse en gobernante. Podrán utilizarse muchos recursos, se puede recurrir a las argucias pero, seguirá prevaleciendo una verdad que gracias al manoseo mediático desorienta a la ciudadanía pretendiendo proyectar un panorama totalmente distinto a la realidad con la mezquina intención de restarle credibilidad a quien se convertirá en el primer gobernador de extracción panista, empero, la contundencia de los números no se puede ocultar. En sus delirios, el llamado Vaquero habla de un gigantesco fraude, sin embargo, todo indica que se trata de una estrategia para no perder totalmente la confianza de los priistas es decir, la inconformidad no es más que una patada de ahogado para rescatar algo del desastre y preparar el camino para futuras elecciones. Es cierto, en el proceso se dieron muchas irregularidades pero, a los priistas se les pasa un pequeño detalle, el control lo ejerció y lo sigue ejerciendo el gobierno local, en cualquier otra parte, lo que sucedió durante los comicios ya hubiera terminado, aquí en Sonora, pasa lo que en otras regiones del país es un vago recuerdo aquí, todavía se niega a morir. Desde hace tiempo, habíamos establecido en este mismo espacio que la llamada alternancia era un hecho inevitable y lo reiteramos, no podemos asegurar que Guillermo Padrés Elías sea la solución para los problemas de la entidad, el virtual gobernador generó muchas expectativas, sembró muchas esperanzas y allí está el riesgo en esta transición, que no alternancia, habrán muy pocos resultados para empezar, el futuro mandatario estatal llegará acotado por los acuerdos, durante al menos tres años, el nuevo gobierno habrá de navegar sobre aguas tormentosas. Lo único cierto, es que seremos testigos de los delirios vaqueros y veremos la caída de quien dijo que llevaría  a Sonora a las grandes ligas, veremos poco a poco, el borrón  de 80 años de historia, el final de una quimera o el desplome de Bours.

A CONTRALUZ

El virtual futuro alcalde de Álamos, el doctor Joaquín Navarro Quijada luego de su impresionante victoria enfrentará el gran reto de reconstruir una comunidad que fue considerada como la fortaleza del PRI en el sur de Sonora. En la llamada Ciudad de los Portales, existe una polarización que reconocida por Navarro Quijada como el factor que ha inhibido el desarrollo y que es la causa fundamental por la que el municipio ocupe el segundo lugar en marginación.  Ante este panorama, el panista sabe que el camino es cuesta arriba y que la única forma de gobernar será llamando a la reconciliación. En la Ciudad Colonial, persisten los odios, dicen que generados por la saliente alcaldesa, Ruth Concepción Acuña Razcón pero, las diferencias, son de antes y eso es otra historia, lo cierto es que el reto para el futuro presidente municipal es enorme pues la tarea no es fácil; las condiciones en las que se encuentra el gobierno municipal son como para desalentar a cualquiera sin embargo, si Navarro Quijada tuvo el talento para aglutinar a su alrededor a los diferentes actores políticos para conseguir la victoria, es seguro que tiene los meritos suficientes para lograr un gran acuerdo que permita, primero gobernabilidad y segundo, alcanzar metas. Es difícil en una región como Álamos el establecer puentes entre quienes definitivamente tienen la etiqueta de adversarios pero, en política todo se vale,  y si bien es cierto que el establecer alianzas que permitan concretar el proyecto de Navarro Quijada generará opiniones encontradas, la verdad es que es el único camino para cimentar al nuevo gobierno. De acuerdo al discurso repetido por el virtual alcalde, esta es la hora para la reconciliación y la vía es la concertación, es cierto, al principio se desatarán las críticas, se escucharán los reclamos pero, en estos tiempos de la modernidad, el que no pacta, quien no acuerda, simplemente no llega, se tambalea o se cae. Seguramente, el talento probado por el reconocido Doctor Joaquín se impondrá, será por el bien de Álamos.

PERSPECTIVA

No hay que descartar a Jesús Baldomero Corral Valenzuela quien sin duda representa la alternativa para reconstruir al priismo alamense; el también medico, representa a ese PRI asesinado el 23 marzo de 1994 en Tijuana es decir, el ex candidato a la presidencia municipal  y también ex alcalde, tiene la capacidad para imprimirle un nuevo ritmo al partido. Como pocos, Corral Valenzuela aceptó sin rencores la derrota y eso prueba su estatura como político. Para el tricolor en Sonora, se anuncian días de intensa reflexión pues luego del desplome, habrá muy pocos que se atrevan a reconocer errores y serán seguramente muchos los que se vayan obligando a la intervención de otras voces, ya no esas del poder absoluto sino la de quienes sin ataduras, reconocen fortalezas y debilidades, sobre ese escenario, personajes como Corral Valenzuela habrán de ser los protagonistas de la reconstrucción que permita adecuar a ese instituto político en la modernidad, donde no siempre se gana y que obliga a tener la entereza para reconocer las derrotas.

* El autor es columnista del diario El Sol de Tijuana de la Organización Editorial Mexicana, comentarista de radio, productor y director de televisión, escritor, director de cine además es el  director general de América Multimedios Agencia de Noticias y de www.elobservadordiario.com Sugerencias y comentarios: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

 

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